CRÓNICAS DE LA VILLA DE FUENTELCÉSPED

Creando futuro, recuperando el pasado

viernes, 22 de mayo de 2015

Tejando a la segoviana

Tejando a la segoviana

Uno de los legados de la “Herencia segoviana” en nuestra villa, es sin lugar a dudas la estética de muchos de los tejados que superviven al paso del tiempo propios de una provincia, la provincia a la que muchos siglos perteneció (Hasta 1.833) Fuentelcésped, nos estamos refiriendo, como en otras ocasiones, a Segovia.

Para definirlo, en primer lugar, hay que notar la diferencia existente entre un tejado con teja romana tradicional (erróneamente denominada árabe), es decir a “canal y cobija” y el tejado a la segoviana, es decir solamente a “canal”.
Tejado a la segoviana, con teja simple, es decir "a canal"

Y válgame hacer un inciso para puntualizar entre árabe y romana, puesto que la tradición de haber llegado hasta nuestros días el nombre de árabe, podría corresponder a la cantidad de tejados que en aquella época que precedió a la Reconquista, fuera el material predominante y más abundante, hasta que se demostró en excavaciones arqueológicas romanas la existencia bastantes siglos antes de dicha teja que sobre todo en la Península utilizarían los romanos sobre sus edificios, además de hacerlo en canal y cobija. V.gr. Yacimiento arqueológico de Carranque (Toledo), entre otros. Igualmente viene a cuento en este momento, la utilización de ladrillo que como puede ser comprobado en la antigua Roma, cuyos restos pueden ser contemplados, predominaba el ladrillo cocido pegado con argamasa ante la piedra, muchas veces tanto lienzos o columnas construidas con ladrillo, eran cubiertas con estuco y polvo de mármol para dar signo de opulencia a favor de este último material. Por lo tanto también en el ladrillo se “anotan los tantos” los romanos con anterioridad a los árabes, y también en la Península.

Así que entrando en materia, y habiendo dejando lo suficientemente claro el origen romano de la teja, es tratar de investigar las causas de tejar en simple o canal, en detrimento de la doble (canal y cobija). Ante numerosos testimonios, existen sus defensores y detractores, curiosamente siempre en las mismas afirmaciones.

Tejado en canal (a la segoviana) de la sacristia, Iglesia de San Miguel (Fuentelcésped) 

Consultados algunos de nuestros mayores nos esgrimen de varias razones para hacer así los tejados y, de entre ellas, la más extendida es la del viento, el cual provoca que cada invierno se vuelen de los tejados algunas tejas y se descoloquen muchas otras, casi todas ellas precisamente las cobijas, obligando a un perenne mantenimiento del tejado que incluye cierta reposición de tejas. Esta argumentación a pesar que parece muy razonable, del mismo modo cae por su propio peso, pues aparte del viento, los mismos gatos, y la dilatación por los hielos hacen mucho más permeable un tejado simple que uno doble. Unido a el barro, que es el material que unía la teja, propiamente dicha, con el tablero sobre vigas o machones, que conformaba la techumbre inferior. Y como es sabido el barro no es tan consistente y duradero como sería de desear, comparado con otros materiales.

Solo en la actualidad el modo de formación del tejado a la segoviana, con el fin de mantener algo tradicional, y por supuesto con más garantías de seguridad e impermeabilidad,  se realiza del siguiente modo:

Sobre el tablero, en este caso de rasillón, se echa una capa de compresión, sobre esta poliuretano expandido proyectado u “onduline bajo teja”, sobre esta una nueva capa de compresión y posteriormente se reciben las tejas, lo más juntas posibles. Este nuevo método llega a ser más convincente.

Otro argumento que los defensores argumentan es el excesivo peso para los machones que soportaría el doble de tejas y que amenazarían con hundir la techumbre… Argumento que cae por su propio peso, puesto que si en el resto de la península se construía con dobles tejas (o canal y cobija) utilizando vigas y machones de pino, y chopo en algunos casos; con mayor seguridad aguantarían en la provincia de Segovia cuando mayoritariamente se utilizan recios postes de sabina (erróneamente llamados enebro en la zona) cuya resistencia está demostrada sobradamente.

Aparte de algunas pocas viviendas en nuestra localidad, los ejemplos más claros de este tipo de cubierta los tenemos, en la Casa Consistorial, Lavaderos (Las pozas) y por supuesto la Iglesia parroquial de San Miguel Arcangel.

Nos cuentan que antiguamente se instalaban así las tejas únicamente en naves de uso agrícola y ganadero, por lo que igualmente pesaba más el coste de la obra que obtener una eficacia total. En este caso, además. Posteriormente este sistema se introduciría en la edificación residencial en casos de necesidad económica.


Por tanto no nos queda otra que irnos al tema económico, así de sencillo, pues lógicamente el costo asciende a la mitad, y aunque este mal mencionarlo, la zona tradicionalmente ha sido y es bastante proclive socialmente a eso que llaman “economías”, aunque me vea incluido tácitamente en dicho colectivo. 

7 comentarios:

  1. Primera parte:
    Me ha parecido interesante la crónica sobre los tejados a la segoviana. Sin embargo quiero comentar que en el enunciado: ”…postes de sabina (erróneamente llamados enebros en la zona)…”, sobra el adverbio erróneamente. Desconozco a qué especie pertenecen los enebros (o sabinas) de la dehesa de Fuentelcésped, pero si en la zona se les llama enebros bien llamados están pese a ser conocidos por sabinas en otras partes. Los nombres vernáculos de plantas y animales no son nada seguros para la denominación de las distintas especies. Es por ello que se usa el nombre científico en forma de binomio, como si se tratase de un nombre y apellido, con el nombre del género con mayúscula y el epíteto o nombre específico con minúscula. Una especie vegetal con un único nombre científico puede tener más de veinte nombres populares, de los que el más extendido suele ser el elegido como nombre popular principal. Sin embargo ese nombre popular puede referirse a otra especie en otra parte del país. Así, p. ej., en algunos lugares de España se llama sabina o sabino al tejo (Taxus baccata).

    Enebro procede etimológiamente de juniperus, que es el nombre genérico de enebros y sabinas. La especie Juniperus thurifera, es la popular sabina también llamada sabina albar, enebro, trabina, tarabina o trabino. En Wikipedia se recogen aún más nombres populares en castellano: agallaras, agalluja, agallujas, agayuga, agayujas, albarra, alborra, cagurrias, cedro, cedro de España (5), cedro de España con fruto negro, enebra, enebro (7), enebro de incienso, enebro de la bardera, gallaritas, gayuba (2), sabina (10), sabina albal (2), sabina albar (23), sabina albarra (4), sabina blanca (3), sabina de España, sabina española, sabina negral, sabina real, sabina roma (3), sabina romana, sabina trabina, sabina turífera, sabino, tejo, trabina (4), trabino. (el número entre paréntesis indica las especies que tienen el mismo nombre en España)
    «Juniperus thurifera». Real Jardín Botánico: Proyecto Anthos. Consultado el 1 de diciembre de 2014. En el Diccionario ilustrado de los nombres vernáculos de las plantas en España de Andrés Ceballos Jiménez, ICONA 1986, aparecen por Sabina thurifera: albar, alerce español, cedro común, cedro de España, enebro, sabina albar, sabina roma.
    La especie Juniperus communis o enebro común puede llamarse en distintas partes de España, según Wikipedia: ajarje, anavio, arándano de nebrera, azotacristo, cimbro, ciprés, enebro, enebro achaparrado (3), enebro común, enebro de cuervos, enebro de las montañas de León, enebro de peñas, enebro enano (2), enebro postrado, enebro rastrero (7), gorbicio, gorbizo, gorbizu, gurbiezo (2), gurbizu (2), jabino (5), neblera, nebrera, noblera, nobrera, nublera, olmo, pino, sabina, sabina morisca (6), sabina rastrera (2), sabino, sestia.(el número entre paréntesis indica las especies que tienen el mismo nombre en España). «Juniperus communis». Real Jardín Botánico: Proyecto Anthos. Consultado el 30 de noviembre de 2014. En el Diccionario ilustrado de los nombres vernáculos de las plantas en España de Andrés Ceballos Jiménez, ICONA 1986, aparecen, entre otros, en Juniperus communis: brujo, cada, enebriza, enebro, enebro achaparrado, enebro albar, enebro común, enebro espinoso, enebro morisquillo, enebro rastrero, enebro real, enebrosa, ginebro, ginebro real, gorojo, grojo, hinastra, hinieblo hiniebro, ijiñebra, jinebro, junípero, nebro, sabina morisca, sabino.

    Saludos
    Juan Pedro Flórez Bayo

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  2. Segunda parte:
    De niño me sorprendía que en Fuentelcésped se llamaran ’cantos’ y ’cantazos’ a las ’piedras’ y ’pedradas’ o que se llamara ’tanques’ a una especie de tazas cilíndricas de porcelana esmaltada provistas de asa. Para mí los tanques eran los carros de combate o depósitos. Pero la cuarta acepción de ’tanque’ en el DRAE coincide con el significado que el vocablo tiene en Fuentelcésped. La primera vez que oí la palabra ’uslero’ me sonó a nombre de toro pero así llaman al rodillo en Chile, en Salamanca y en Valladolid. Cuando en España decimos ’conversar’ en Méjico dicen ’platicar’. De lo susodicho se colige que el nombre correcto para ’rodillo’ en Chile es ’uslero’, para ’charlar’ en México es ’platicar’ y que lo que en muchos sitios de España se llama ’sabina’, se denomina correctamente ’enebro’ en Fuentelcésped.

    Un saludo
    Juan Pedro Flórez Bayo

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    1. Concretamente en cada lugar puede cada uno utilizar el termino que estime oportuno, otra cosa es que elija el término correcto, que es lo verdaderamente importante.
      Pero lo que en Fuentelcésped, y en una amplia zona burgalesa, denominan ERRONEAMENTE Enebro a la Sabina Albar, que jamás puede llamarse enebro.
      Igualmente, y por tradición popular, el paraje que hogaño se conoce como Sabinar de Hornuez, y así está registrado hasta en los mapas, en tiempos anteriores (Y todavía se conserva en la zona una placa oxidada pero legible) se denominaba "Enebral" de Hornuez.
      Una vez subsanado el error de denominación al correcto nombre de Sabina (Sabina Albar) quedó la denominación que en la actualidad recibe el paraje natural: Sabinar de Hornuez
      Saludos

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    2. Añado, que si comparamos el enebro, que mucho dudo que en Fuentelcésped existan más de dos ejemplares y en plan arbusto unicamente, por lo que tanto las vigas de construcción que utilizan nunca pueden ser de un enebro, dado su pequeño tamaño y forma retorcida; el enebro da un fruto (Bayas) con las cuales mediante destilación se elabora la ginebra, de la sabina albar NO.
      Este es otro ejemplo de la diferencia, aparte de las hojas espinosas del enebro (carente de ellas la sabina) el color caracteristico de este es de un verde claro mientras el predominante de la sabina es el oscuro.

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    3. Según la RAE como dice Jesús son diferentes:

      enebro.
      (Del lat. vulg. iinipĕrus, lat. iunipĕrus).
      1. m. Arbusto de la familia de las Cupresáceas, de tres a cuatro metros de altura, con tronco ramoso, copa espesa, hojas lineales de tres en tres, rígidas, punzantes, blanquecinas por la cara superior y verdes por el margen y el envés, flores en amentos axilares, escamosas, de color pardo rojizo, y por frutos bayas elipsoidales o esféricas de cinco a siete milímetros de diámetro, de color negro azulado, con tres semillas casi ovaladas, pero angulosas en sus extremos. La madera es rojiza, fuerte y olorosa.
      2. m. Madera de esta planta.
      ~ de la miera.
      1. m. enebro de tronco recto, hojas con dos líneas blanquecinas en el haz superior y frutos rojizos
      -----------------
      sabina.
      (Del lat. sabīna).
      1. f. Arbusto o árbol de poca altura, de la familia de las Cupresáceas, siempre verde, con tronco grueso, corteza de color pardo rojizo, ramas extendidas, hojas casi cilíndricas, opuestas, escamosas y unidas entre sí de cuatro en cuatro, fruto redondo, pequeño, negro azulado, y madera encarnada y olorosa.
      ~ albar.
      1. f. Árbol de la misma familia que el anterior, de unos diez metros de altura, con hojas y fruto algo mayores, y más claro el color de la corteza del tronco.
      ~ rastrera.
      1. f. Especie muy ramosa, de hojas pequeñitas adheridas a la rama, y fruto de color negro azulado. Despide un olor fuerte y desagradable.

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    4. Juan Pedro, muy interesante tu aportación, mejor tus aportaciones. Cuando has mencionado "uslero" y te sonaba a nombre de toro, es que el toro que mató a MANOLETE se llamaba "Islero". Quizás de ahí te viene la confusión. Uslero, según la RAE significa rodillo. Un saludo.

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  3. Salta a la vista la diferenciación entre lo que verdaderamente es un enebro y la familiar sabina albar de la que la provincia de Burgos goza de una gran riqueza.
    Claro estña, esta sabina se denomina enebro desde tiempo inmemorial y erroneamente como comenta el cronistas
    José Antonio Ruiz.

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