CRÓNICAS DE LA VILLA DE FUENTELCÉSPED

Creando futuro, recuperando el pasado

viernes, 13 de noviembre de 2015

¿Qué fue del reloj de la torre de la iglesia?

¿Qué fue del reloj de la torre de la iglesia?


La maquinaria del relój, funcionando, en su estado actual

H
ace 288 años, mientras en Kensington (Reino Unido), fallece Isaac Newton, matemático, físico y astrónomo inglés, que con su ley de la caída de los cuerpos estableció las bases de su teoría general sobre la gravitación universal. Consecuentemente en ese mismo año en la entonces villa segoviana de Fuentelcésped, se asentaba en el tejado de la torre de su iglesia un reloj monumental, que fue realizado en bronce, hierro y madera. El interés de hacer un nuevo reloj por parte del Concejo e Iglesia de Fuentelcésped surge en 1727 y se encuentra recogida en el acta siguiente, atesorada en uno de los Libros de acuerdos (1572-1729) depositados en el archivo Municipal de Fuentelcésped:

 "En la villa de Fuente El Césped a veintiséis días del mes de agosto del año de mil y setecientos y veinte y seis, estando en concejo cómo se sirven de uso y es costumbre de juntar especialmente de sus mercedes de los señores Martín García y Manuel Briongos alcaldes, José Pascual y Damián Antón regidores, y Agustín Bayo procurador general, Bartolomé Alonso, José Martín, Francisco de Rozas Martín Pascual, Fernando Santos y Carlos Serrano, todas las personas del Ayuntamiento y mayores ante dicho Concejo de cuyo escribano doy fe. = Y habiendo se les dicho los susodichos como el señor licenciado Don Lorenzo Rufo, cura, que así presentes el que convenir para los vecinos de la dicha villa el que se hiciese un relox y se pusiese en la torre de dicha villa reconociendo que era conveniente hacerlo el que se hiciese para lo cual se tomaron dichos y abriendo los con uno y con venirse a las personas de dichos vecinos el que se hiciese exceptuando nueve votos que se dieron uno con forma. Por cuya razón dicho Concejo justicia y Ayuntamiento con vinieron a que se sirviese dicho reloj y que para se hubiese ajustar se nombrase dicho Ayuntamiento junto con doce personas nombradas para que unos vecinos lo que determinen según lo mejor les conviene y así lo acordaron y firmaron de dichos señores de Ayuntamiento y personas nombrados que por no gastar prodigalidad es no se le expresaron los referidos vecinos, y así mismo su acordó con dicho señor cura que después de hecho dicho relox y el que se gobernarse y si se compusiere se habrá de pagar la Iglesia la mitad la otra mitad la villa y en conformidad se le eche en esta y dicho trato y firmó dicho señor cura junto dicho Ayuntamiento de los que supieron. Don Lorenzo Rufo. Manuel Garcia Briongos. José Pascual. Damián Zenón. Agustín Bayo. Bartolomé Alonso. José Martínez. Martin Garcia. Fernando Santos. Ante mí Pedro Garcia Torinos, secretario."



Durante largos años, dicho reloj cumpliendo su función anduvo marcando segundo a segundo la vida de los fuentelcespenses, conoció los grandes avances y la bonanza ilustrada de el siglo de su creación, los coletazos de la revolución francesa que salpicaron la península con las ínfulas napoleónicas que dieron lugar a la “francesada”, las Cortes de Cádiz, la supresión de la Santa Inquisición, el cambio de titularidad provincial de Fuentelcésped (Se despidió de ser villa eximida de la provincia de Segovia), las Guerras Carlistas, pasando por el nefasto Fernando VII, su hija Isabel (la 2ª) , y todos los avatares del siglo XX, pasando igualmente por la tristeza de la Guerra Civil. Mientras dicho reloj seguía acompasadamente midiendo el tiempo en la villa.


Obsérvese una de las pesas originales del reloj - unos 30 Kg de peso-

Desconocemos el maestro relojero de la maquinaria, aunque no se descarta que el mismo pudiere proceder de alguna villa cercana, ya que en Burgos, Valladolid, Palencia, Segovia, Aranda de Duero, Peñafiel ó Burgo de Osma ya tenían maestros relojeros en aquellas épocas. Los más especializados residían en las capitales de provincia, a los que se acudían en la mayoría de las veces para el montaje de relojes nuevos. En Aranda de Duero hay documentado un relojero, llamado Pedro Arbués de Mata, que lo fue a finales del siglo XIX y que colocó el de la iglesia parroquial de Vadocondes en 1884. Por ejemplo, en la iglesia de Pesquera de Duero (Valladolid), se conservaba un reloj similar al de Fuentelcésped que en 1731 fue llevado a Peñafiel para su reparación y rehecho. Aunque no hay muchas informaciones de relojeros en Peñafiel, se sabe la existencia de uno en el siglo XVIII llamado Francisco Cano, que reparó el reloj de Mambrilla de Castrejón en 1780. Otros relojeros Peñafielenses, como Mariano Andrés, también repararon relojes en principios del siglo XX, tanto los dos asentados en Peñafiel como el de Nava de Roa en el año de 1924. También una villa cercana, Cuéllar, tiene escritos que avalan la existencia de un reloj público desde al menos el principio del siglo XV, aunque parece que no existe en la actualidad.

Al caer el régimen de Franco y en los años ochenta, en muchas poblaciones se observa el deterioro patrimonial ocasionado por la desidia humana, y en muchos lugares se observa como inoperancia el seguir dando cuerda a los relojes públicos por el auge de sistemas electrónicos que sustituyen a los cuidados humanos casi diarios. En 1980, el fundidor de Campanas Quintana (Saldaña, Palencia) vino a la villa de Fuentelcésped para fundir la campana mayor, mucho más antigua pero que estaba rajada. Para fundir una nueva, que es ahora la mayor, hubo que romper la antigua que había. A partir de entonces la distribución de las campanas en el campanario de la iglesia de San Miguel cambió. En el lado de la torre que mira a la plaza tiene dos arcos de piedra sobre los que se eleva superiormente la espadaña. Pues bien, en los arcos, a su derecha se encontraba la campana gorda, fundida nueva en 1980 y a su lado, en el arco de la izquierda se encontraban dos campanillos en la zona inferior y el reloj en la parte superior. Dentro de la Torre se albergaba otra campana también grande, que ahora está colocada al lado de la campana mayor, en donde estaba el reloj. En la espadaña se colocó uno de los campanillos inferiores y la campana del reloj fue ubicada en la Sala de Campanas, en el arco que da hacia el sur. Por entonces, el reloj de la iglesia se conservó desmontado en el ruinoso edificio, cabe la Plaza de España, denominado “Casa del Cura”, junto con la esfera del reloj y la maquinaria. Las pesas de piedra siguieron conservándose en la torre de la iglesia. El estado de conservación del conjunto era de extremo estado de deterioro y oxidación, de esta pieza que tanto puede clasificarse de histórica como artística.

Estado en el que se encontraba el reloj antes de ser adquirido por su actual propietario.

A finales del año 2014, enterado don Daniel Sanz Platero de que por parte de algún miembro del consistorio querían deshacerse de  tal maquinaria, antes de “malvenderse al peso” a un chatarrero, donde el paradero de cierta máquina fuera con seguridad una fundición o similar: realizó una generosa oferta (200 Euros) adquiriendo para su restauración tal magnífica e histórica pieza, aunque se encontraba en un estado de conservación pésimo. Este dinero, según noticias, fue a parar a los fondos de la iglesia como donativo, únicamente, sin repartir el 50% con el Ayuntamiento, que por derecho le correspondería. O si se hizo no hay constancia fidedigna de ello. (La pésima costumbre de hogaño en Fuentelcésped de no anotar en los libros, o al menos de meses atrás). Aunque se trata de algo realmente insignificante, no está nada claro dicho punto, según fuentes consultadas.




Una vez en manos del Sr. Sanz dicha maquinaria, la trasladó a la localidad de Peñafiel, donde poco a poco, y con un gran desembolso económico procedió a su restauración: Tuvo que someter al chorro de arena a todo el conjunto de piezas para librarlas del oxido y orín acumulado, causa de la mala conservación; construir alguna nueva pieza necesaria para la sustitución de otra similar deteriorada….


Actualmente, el Reloj en “plenas facultades” (Ver vídeo) y batiendo el segundo con precisión, ya cumple su cometido marcando el tiempo y podrá contemplarse en la Sacristía del Museo de Arte Sacro Comarcal situado en la iglesia de Santa María de Mediavilla de Peñafiel, en breve espacio de tiempo.


Al menos, nos queda el consuelo a todos, que dicha pieza tan añorada por unos y querida por todos, goza de estar en buenas manos y totalmente restaurado.


Si nos fijamos en esta imagen de 1964, en la parte superior izquierda de la torre
se albergaba este reloj que durante más de 200 años marcó la vida de la Villa.


Una crónica de:
Jesús García y Jiménez
(Con la colaboración documental de Daniel Sanz Platero)


martes, 27 de octubre de 2015

Crónicas históricas sobre la villa de Fuentelcésped (I) (Siglos XI-XV)


Crónicas históricas sobre la villa de Fuentelcésped (I)
(Siglos XI-XV)

Tal y como en su momento se trató de demostrar, según diversos autores –incluida la teoría de este cronista- habíamos llegado a un remoto pensamiento en el que situábamos a los primeros pobladores de Fuentelcésped en torno de a principios del Siglo XI – Pedro Sanz Abad la sitúa a mediados o finales de dicho siglo –

 A pesar de que muchas noticias nos hablan de la repoblación arandina en el siglo IX, un dato documental, por supuesto más fiable por tanto que el anterior, nos traslada al 1.088 al celebrarse en Aranda el denominado Concilio de  Husillos, lo que ya reviste a la villa arandina de unas grandes características, casi de ciudad, lo suficientemente grande, para que otras aldeas de avanzadilla al sur, a modo de colonos en la Reconquista, se vieran protegidas de algún modo por la proximidad de Aranda, de la aceifas morunas que acosaban constantemente a estas pequeñas e incipientes poblaciones.

 Y entre esas pequeñas aldeas surgidas más al sur, casi con seguridad se encontraría en sus comienzos lo que actualmente es conocido como la Villa de Fuentelcésped que es la que nos ocupa, sin que se conozca, por supuesto, ninguna batalla en la conquista de su territorio, lo cual nos da una idea clara de una repoblación de tierras de nadie al no conocerse ningún castro primitivo, ruinas romanas u otro vestigio anterior similar que nos permita dotar al lugar de otra antigüedad muy superior, pero tampoco puede demostrarse otra inferior a los siglos X u XI, poniendo especial énfasis en este último siglo y casi con seguridad documentada en los primeros años.  A pesar de ello, este cronista se inclina que los primeros asentamientos en la Villa, cuando ni siquiera era aldea, tanto la Villa de Fuentelcésped, habría cumplido su primer milenio, desde que el primer repoblador se asentó en sus tierras, cerca de la actual fuente grande y al abrigo del cerro de Santa Barbara, junto al abundante césped que entonces cubría el lugar que ahora ocupa la Plaza de España.



Teniendo en cuenta las etapas de la reconquista, afirma Pedro Sanz, y repoblación de la región meridional del Condado de Castilla, podemos pensar que el poblado primitivo de Fuentelcésped pudo nacer hacia finales del siglo XI, - Época algo posterior a la que señala el cronista, cuando realmente se habla del primer asentamiento en el lugar -. cuando, después de rechazada la última expedición musulmana contra Lara y los montes de Oca, el Rey Fernando I de León, Conde de Castilla, lanzó una gran ofensiva contra los reinos moros y tomó gran parte de la Extremadura «como corre el Duero desde Soria por Almazán, Osma, Aranda y Simancas por la una y la otra orilla hasta donde se extendía entonces el Condado». Hemos de relacionar el nacimiento de este poblado con el castillo de Torregalindo, que vigilaba el valle del Riaza, ya que, según se cree, en el monte de Santa Bárbara, bajo cuyo pie se cobija el caserío de la villa, había establecida una atalaya con la misión de avisar la proximidad del enemigo.

Atalaya, fortaleza, castillo o palacio que ya aparece en las crónicas del Cura Rionegro en el S- XVIII: No hay castillo, pero en la expresada cuesta de Santa Barbara desde donde se registran castillos y atalayas a distancia de algunas leguas, arrimando a la Ermita hay unas tapias de cal, argamasa y sola tierra con señales de haber sido o gran casa ó castillo ó atalaya. De tradición nada viene firme: unos dicen que fue Palacio de los Señores antiguos, otros que si fortaleza que el Señor Conde Fernán González hizo para defensa de esta tierra, en que anduvo,

También pudiera tratarse de las “ruinas” que al principio del S-XIV  Diego Ordoñez durante el largo periodo en que ha sido arrendatario de Fuentelcésped, a través de la Vid, ha construido una “casa fuerte” en la aldea, seguramente en el alto de Santa Barbara, casa fuerte que a requerimiento del Monasterio de la Vid, el monarca castellano Alfonso XI manda derruir. La existencia de esta construcción era contraria al señorío de la Vid. Los premostratenses se oponen a que haya una casa fuerte de los señores feudales  que perpetúe su dominio. Y de hecho, mientras en los pueblos de alrededor hay escudos feudales, no los hay en Fuentelcésped.




Sin necesidad de acudir a más pruebas documentales, de las que, por otra parte, carecemos, podemos afirmar que el primitivo poblado -«Fuente el Céspet», que dicen los primeros documentos, sobre todo el primero conocido que data del año  1.177, por lo que ya estamos hablando del siglo XII, y se supone al menos más de 100 años antes el primer asentamiento de la aldea; este documento que trata acerca de un pleito sobre los términos de Guma y Vadocondes, en dicho documento se mencionan  como peritos para recorrer términos a dos vecinos de Fuentelcésped: “ de Fuent Cespet, Quusso Ruuio, Micael Baraia”. Siendo estos los nombres de dos vecinos de Fuentelcésped más antiguos que conocemos, según este documento - , como otros muchos pueblos de la región (Fuentespina, Fuentenebro, Fuentelisendo...), nació junto al manantial que aflora abundante de la ladera del citado monte de Santa Bárbara. Las aguas de la fuente discurrían por su cauce natural hacia la plaza, donde tanta humedad produciría el necesario césped, para con la fuente conformar el nombre de la población, allí junto al césped lógicamente existiría una charca alimentada por el agua de las fuentes donde abrevaría el ganado; pero con posterioridad sería  necesario desviar las aguas y encauzarlas, principalmente cuando en el siglo XVII se decidió levantar la actual iglesia parroquial, de la que se comentará en el siguiente capítulo; debieron comenzar la antigua iglesia en el primer tercio del siglo X, antes del 1.130 casi con seguridad.

Con ello se consiguió un doble fin: librar de humedad a la nueva construcción y aprovechar mejor el caudal. De entonces datan la fuente actual, el lavadero y el encauzamiento de las aguas restantes hacia el camino de Aranda. -Para el aprovechamiento completo de las aguas que portan las capas freáticas del monte de Santa Bárbara en la primavera de 1.975 se procedió a la apertura de un pozo al lado de la iglesia, el cual ha proporcionado un caudal de nueve litros por segundo, cantidad más que suficiente para el abastecimiento de todas las casas del pueblo-.



De la primitiva iglesia, como iba comentando, de claro estilo románico por su época de construcción y por la “prueba” de dos capiteles de la misma que se conservan en la llamada sacristía vieja, muy modesta debió ser, por cierto, como correspondería al escaso vecindario . Su estilo muy similar a la cercana y actualmente arruinada: del Casuar, y con un atrio o portal bajo arcos en su muro meridional, donde algunas veces se reunía el concejo, en el caso que no lo hicieran “so la rama del nogal” que debía estar frente a la puerta del templo, y con el tiempo las autoridades eclesiásticas lo eliminarían por ser un rito pagano, reunirse bajo las rama de un árbol, aunque algunas también cristianizaron, este, tan  comentado, rito.

Simultáneamente a los comienzos cuando el pueblo se levantaba, se iba roturando la tierra del entorno, y los rebaños de ovejas y cabras pacían en los terrenos baldíos comunales –esto es, pertenecían a todos los vecinos y eran extensísimos entonces: todo lo no roturado- y los primeros barbechos así como el monte –también comunal y bastante más extenso que en la actualidad- del cual sacaban la madera para la construcción del caserío y leña para el hogar. Todo en régimen comunitario y gratuito: solo eran privadas las tierras cultivadas.

A lo largo de toda la baja Edad Media, inclusive en la posterior Edad Moderna, no nos cabe la más mínima duda de que Fuentelcésped disfrutase de una personalidad jurídica claramente singular respecto al conjunto de la Ribera burgalesa del Duero, lo que sin duda revirtió en un profundo desarrollo artístico con características propias. Su situación  en el extremo sur de la comarca arandina, en estrecho contacto con Segovia, propició que se quedara bajo la jurisdicción de este núcleo castellano como fruto del proceso de la Reconquista. Ésta afectaría de diferente modo y forma al territorio burgalés, se establecieron diversas fases que tenían en sus principales cursos de agua los hitos sucesivos del avance repoblador; como ejemplo sirvan las diversas fortalezas erigidas a orillas del Duero, las cuales asegurarían la presencia cristiana en las tierras recuperadas al norte, y por tanto permitiendo el impulso de la Reconquista hacía el sur peninsular.



El fenómeno reconquistador, por tanto, en aquellos primeros años influiría, sin duda, en el esquema organizativo de las comarcas ubicadas en los márgenes del Duero, esa línea que marcó durante muchos años la Extremadura, conocida también como límite de la Reconquista.

Al norte de la línea, el sistema de alfoces incluía entonces la mayor parte de las poblaciones ribereñas, mientras que en  la zona sur surgirían las comunidades de Villa y Tierra que se caracterizaban por un mayor grado de autonomía en sus concejos.

Dentro de la zona arandina, concretamente, las poblaciones situadas al sur del río Duero y unos pocos enclaves al norte de este, pertenecieron a algunas de estas comunidades de Villa y Tierra.

Las comunidades de villa y tierra constituyeron una forma de organización política de la Extremadura castellana, las tierras conquistadas por el Reino de Castilla a Al-Ándalus entre los siglos XI y XII. La comunidad de villa y tierra consiste en tierras comunadas que incluían a distintas aldeas alrededor de una villa mayor y que se subdividían, a su vez, en seis sexmas u ocho ochavos. Estas tierras podían ser, según su dueño, de realengo si son del Rey, de abadengo si son de un abad o de un obispo, de solariego si son de un noble u orden militar o de behetría si son los propios habitantes quienes eligen al señor.
En este nuevo sistema, el centro y eje del esquema administrativo será la Villa. Los vecinos o villanos, organizados en concejo, reciben del Rey un amplio territorio de centenares y aún millares de kilómetros cuadrados, sobre el que van a ejercer los derechos de propiedad y organización que anteriormente correspondían al Rey, magnates y abades.

Este fue el caso de la Villa de Fuentelcésped que, junto a Milagros, Pardilla y Santa Cruz de la Salceda, dependería de la comunidad de Villa y Tierra de Montejo, aunque posteriormente ya en 1.239 se integra en las posesiones del monasterio de La Vid como veremos a continuación.

Estas tierras quedaron pronto bajo la jurisdicción de los señores de Aza, que lo serían también de Torregalindo años después. Entra dentro de lógicas posibilidades que la primitiva iglesia románica, que ocupaba menos de la mitad del espacio de la actual, y lógicamente de estilo románico se levantara en el lugar indicado a mediados del S.XII o principios de XIII, como se puede deducir, y casi con seguridad los mecenas de su construcción fueran los citados señores de Aza, y también existe la posibilidad que estuviera dedicada a la advocación de San Miguel.   En 1.236, mientras Fuentenebro y Campillo eran aldeas de esta villa. Fuentelcésped reconocía por señor a D. Fernando Gómez, favorito del Rey Fernando IIl el Santo. Pertenecía este señor a las Casas de Roa y Aza y en el año 1.217 hízose hermano del convento de Premostratenses de La Vid, donde quiso ser enterrado. A cambio de este favor hizo donación al convento del quinto de todos sus bienes, en el cual entraban sus posesiones en el lugar de Fuentelcésped.

 Pues bien, en dicho año don Fernando Gómez, hizo donación del “mi lugar de Fuentelcésped” al Monasterio de la Vid y a su abad D. Esteban, la donación incluye el “señorío” don Fernando detentaba; y todo “porque roguedes a Dios por la mi almae aya parte en vuestras oraciones y sacrificios”. Tras la muerte de este, dos sobrinos y herederos suyos intentaron  por todos los medios anular la donación, sin poderlo lograr. Por lo tanto en 1.227 Fuentelcésped pasaría del señorío laico, o solariego con seguridad, al eclesiástico, denominado de abadengo.
   


Como he dicho anteriormente, sus sobrinos y herederos, D. Gómez de Gonzalo y Doña Sancha de Gonzalo, no se conformaron con tal donación y, alegando que el pueblo de Fuentelcésped no podía estar comprendido en el quinto de la herencia, presentaron pleito al convento, pero en el mes de marzo de 1.232 el Rey Fernando dictó sentencia, confirmando el derecho del mismo. D. Fernando Gómez no tenía dominio sobre todo el término de Fuentelcésped, puesto que en 1.254 D. Pedro Núñez de Guzmán, su esposa las Casas de Guzmán y de Roa y estaba muy vinculado al convento de La Vid, donde se hallaban enterrados sus padres D. Pedro Núñez y Doña Urraca García de Roa. La esposa del primero, llamada Dña. Urraca García de Villamayor, era señora de Gumiel de Mercado. Reunían en sus manos los esposos, pues, los señoríos de Roa, de Guzmán y de Gumiel de Mercado. Esta venta dio lugar a un segundo pleito contra el convento, que fue sustanciado a su favor en 1304 por las Cortes de Toledo, presididas por Alfonso X el Sabio, hijo de Fernando III “El Santo”. Con estos últimos datos, se pretende explicar la causa de la pertenencia de la Villa de Fuentelcésped al monasterio de La Vid. Doña Urraca García y su hijo D. Juan Pérez de Guzmán, poderosos señores castellanos, vendieron al convento citado varias heredades, que poseían en el pueblo. D. Pedro Núñez de Guzmán era señor de las Casas de Guzmán y de Roa y estaba muy vinculado al convento de La Vid, donde se hallaban enterrados sus padres D. Pedro Núñez y Doña Urraca García de Roa. La esposa del primero, llamada Dña. Urraca García de Villamayor, era señora de Gumiel de Mercado. Reunían en sus manos los esposos, pues, los señoríos de Roa, de Guzmán y de Gumiel de Mercado. Esta venta dio lugar a un segundo pleito contra el convento, que fue sustanciado a su favor en 1304 por las Cortes de Toledo, presididas por Alfonso X el Sabio.

En los ciento veinte años que van entre 1.217 a 1.347, de la que datan una docena de documentos referidos a Fuentelcésped, desarrolla una permanente pugna entre el Monasterio y los señores feudales de la comarca por el control sobre Fuentelcésped. Esa es la síntesis del sentido de la historia de ese periodo, que es similar a la acaecida en otros territorios de la Corona de Castilla: la lucha interna de las potestades feudales por hacerse con fuentes de ingresos disputando entre sí. En esta lucha, el Monasterio de la Vid era uno más de los contendientes, aunque tenía a su favor los títulos de propiedad y señorío más antiguos –de 1.217, como he indicado-. Es por eso por lo que siempre considerará a Fuentelcésped como algo suyo y que los señores feudales quieren usurparle de mil maneras, como se verá.    

(Sobre el Monasterio de La Vid)
En torno al año 1140 Sancho Ansúrez y Domingo Gómez de Campdespina, dos nobles castellanos, que habían profesado en la abadía francesa de San Martín de Laón regresaron a Castilla en donde fundaron las dos primeras abadías premonstratenses españolas. Sancho Ansúrez, con la eficaz ayuda de su poderosa familia, fundó el monasterio de Santa María de Retuerta y Domingo Gómez de Campdespina el de Santa María de Monte Sacro, situado en la orilla derecha del Duero a unos dos kilómetros del emplazamiento actual del monasterio. Pocos años después, en 1152, Alfonso VII confirmaba a la Iglesia de Santa María de Monte Sacro, a su abad Domingo y a sus sucesores la propiedad de "illo loco qui vocatur Vide", poniendo como condición que "ibi sub beati Augustini regula commorantes abbatiam constituatis". Las obras de construcción de la primitiva abadía duraron seis o siete años, según recoge alguna de las crónicas premonstratenses que se conservan en el archivo del monasterio, lo que permite suponer que alrededor de 1160 la comunidad de Monte Sacro se había instalado ya en el nuevo monasterio vítense. Pero ¿Serían los monjes premostratenses de La Vid los que trajeron de Francia la cultura del viñedo a la comarca? . Ellos poseían sus viñedos y bodegas en La Vid, allí llegaron en 1.142 comenzando a edificar el monasterio en 1.156

Respecto al cultivo del viñedo en el término de Fuentelcésped tenemos noticias por un documento del siglo XIII, correspondiente al monasterio de La Vid, de que se tasaba en cuatro dineros el que llamaban «quarterón» de vino de Fuentelcésped (quizá la cuarta parte de la «fazada»), y en 1338 la cántara valía maravedí y medio.

Sería en el año de 1254 cuando Pedro Núñez de Guzmán vende a la Vid por 1000 maravedís fincas, casas, solares y “arroturas” que ha mandado hacer en Fuentelcésped. Esto indica que a pesar de que el señorío y la propiedad lo detentaba el Monasterio, los poderosos se atrevían a colonizar el territorio de la aldea para luego vender a la Vid las mejoras realizadas

A pesar de las sentencias favorables al convento, de que acabamos de hacer mención, no disfrutó éste con tranquilidad de sus posesiones en el pueblo, pues, según nos dice un folleto anónimo, editado en Aranda en 1911, el Monasterio arrendó sus tierras en 1.304 y 1316 respectivamente a Pedro Martínez de Teroa y a Diego Ordóñez de Teroa, pero los arrendadores no cumplieron las condiciones del contrato y el Abad consideró conveniente a sus intereses volver a arrendar parte o la totalidad de lo arrendado, pues en 1.326 La Vid arrienda la aldea de Fuentelcésped al mismo Diego Ordoñez por 18 años y la misma renta -4.000 maravedís- “con todos sus términos y todos sus vasallos, solares poblados e por poblar, a heredamientos e viñas de pan e vino llevar…”

Respecto al proceso de roturación de la tierra inculta y a los primeros cultivos, consta que ya en la época medieval se labraban, aparte de tierras de “pan llevar”  dedicadas a trigo y otros cereales, viñas. En un documento de escritura de bienes raíces otorgada en 1.346 por Ramir Flores al Monasterio de la Vid se citan numerosas viñas situadas en el término de la aldea de Fuentelcésped. Este documento es interesante también porque menciona como linderos una viña “del capellán de Santa María de Nava” y “la carrera del molino”, lo que indica que a mediados del siglo XIV ya tenía culto institucionalizado la Virgen de Nava y ya se había construido un molino. Pero lo más interesante, nos relataba también  Ángel García Sanz, que el documento cita bastantes viñas, lo que descarta que el viñedo fuera cosa de la época moderna: ya existía en el medioevo, aunque su extraordinaria difusión no ocurra hasta los siglos XVII y XVIII. Casi con seguridad la historia interna de Fuentelcésped durante sus cinco primeros siglos de existencia – entre los siglos XI-XV- fue en sus rasgos fundamentales como se ha descrito más en base a la imaginación que a los documentos. Sin embargo se han conservado documentos de la época, que por supuesto no se refieren a la historia interna de la comunidad de los primeros pobladores de Fuentelcésped, sino a conflictos sobre propiedad, señorío y competencias jurisdiccionales que tenían como objeto Fuentelcésped, conflictos en los que no intervenían, aunque si los sufrían, los vecinos de la aldea: los protagonistas de estos conflictos eran los poderosos de la comarca, los señores feudales de villas próximas – Haza, Roa, etc.…- y también los abades de Monasterio de la Vid. Unos y otros se disputaban el control de la aldea de Fuentelcésped, en otras palabras, quién de entre ellos ostentaba el poder sobre la aldea y quien cobraba tributos y rentas a los vecinos.



Aunque solo sea una suposición, es presumible que desde su fundación –Siglos X, XI o principios del XII-  fuese una aldea de realengo, es decir, dependiente jurisdiccionalmente  de la administración del rey y que sería posteriormente cuando se vio sometida a señorío, que consiste en una jurisdicción intermedia entre el rey y los vecinos, el poder de los señores feudales. El estar sometido a señorío implicaba denotar una increíble falta de autonomía municipal, puesto que el señor nombraba al alcalde y otros cargos del concejo. Lo mismo sucedía con la falta de autonomía  judicial para pleitos de escasa cuantía, que eran resueltos por los jueces nombrados por el señor feudal. Otrosí: Los vecinos estaban obligados a pagar al señor tributos, rentas e impuestos que les señalara, aparte de los impuestos que debieran pagar al rey.

El señorío como tal, constituía una situación bastante incómoda, ya que implicaba un sometimiento al señor, que ni siquiera era el rey, lo cual hubiera sido más llevadero. Por lo demás, existían señores “buenos” que exigían poco y otros que eran “malhechores feudales” los cuales aprovechaban su poder – y su fuerza: tenían mesnadas de soldados a su mando- para cometer tropelías y sinrazones con los vasallos. Alguno de estos señores “malhechores feudales” hubo de soportar la aldea de Fuentelcésped, como veremos a continuación.

Se suscitaron los pleitos correspondientes, en los que se consideró parte contendiente Diego Ramírez Flores y de Guzmán y su mujer María González de Haza, que reclamaban al convento propiedades y derechos de que disfrutaban en el término de Fuentelcésped. Estos pleitos terminaron con una avenencia en 1346, merced a la cual Diego Ramírez vendió al convento todos los bienes que poseía en el pueblo con las importantes mejoras que había introducido en las tierras. El convenio fue confirmado por el Rey Alfonso XI ,El Justiciero,  - hijo de Fernando IV y por consiguiente nieto de María de Molina, es de notar que  bajo su reinado se produjo un considerable aumento de la potestad regia y un fortalecimiento jurídico de la figura del rey frente a la nobleza.- quien en 8 de enero de 1.347 libró ejecutoria en Villarreal contra Diego Ordóñez de Teroa por haber faltado a lo escriturado con el convento, «mandando le restituyese lo que le había enajenado y que restituyese y pagase a los vasallos del convento, en el lugar, cerca de 6.000 maravedís, que habían pagado por él y les dejase libres de las fianzas que por él habían hecho de censos a moros, a judíos y a cristianos», según nos dice el autor del citado folleto anónimo. Por no citar la desvergüenza de tomar dinero prestado de  judíos de Aranda y de Ayllón, obligando al conjunto de los vecinos de la, entonces, aldea de Fuentelcésped a ser fiadores de tales prestamos. Al no devolver los señores los dineros prestados, la responsabilidad del reintegro ha pasado al humilde vecindario de Fuentelcésped, que no tienen posibles. Ante tal situación es el Monasterio quien se ve precisado a hacerse cargo de estas deudas para librar a sus vasallos de la acción de la justicia –confiscación de bienes, encarcelamiento…- que sería fatal para la persistencia de la aldea. Son 10.200 maravedís los que la Vid ha de pagar a los prestamistas.

De los términos de esta sentencia hemos de deducir que por estas fechas había ya en el pueblo algunos vecinos que disfrutaban de holgada situación económica, puesto que podían avalar operaciones financieras de los arrendadores. Confirma esta opinión el hecho de que, después que Ramírez Flores firmó la escritura de venta de sus bienes al convento, en 5 de febrero de 1347, el Abad y sus monjes hicieron trato de arrendamiento de sus tierras a veinte vecinos del lugar, como detallaremos poco más adelante.

Años antes, concretamente en 1.307 y 1.312 sufrió Fuentelcésped una disputa sobre sus términos. En este caso es la villa de Montejo, distante media legua, la que pretende absorber a la aldea: “porque Montejo decía que eran todos comuneros y non tenía términos Fuente Çesped, ni estaban amoxonados…”

Es el Monasterio de la Vid el que reclama ante el rey por esta pretensión de Montejo. Se nombran apeadores y se fijan mojones, todo lo cual fue confirmado por sentencia por el rey Alfonso XI.

Es de comprender que a la altura del año 1.347 el susodicho Monasterio estuviera escarmentado por los continuos conflictos que se había visto obligado a mantener y que le habían ocasionado fuertes desembolsos para mantener a Fuentelcésped bajo su señorío y propiedad. La causa fundamental de todo ello no había sido otra que el haber arrendado la aldea a personas poderosas.  Por ello, desde 1347, la Vid arrendará la aldea a los veinte vecinos de ella (El equivalente a 80 habitantes) – Primer dato de la población de Fuentelcésped-, gente humilde de la que nada malo cabía esperar sino el pago puntual de la renta fijada. En 1497 el arrendamiento se había convertido en un censo, esto es una cesión perpetua del dominio útil de la tierra a cambio de un canon fijo de renta. Esta modalidad de cesión del usufructo de la tierra era más ventajosa para los vecinos que el arrendamiento, el cual expiraba cada cierto tiempo y permitiría al monasterio incrementar la renta.
 
Monasterio de la Vid. (Imágen cortesía de http://www.rutadelvinoriberadelduero.es/)
El Monasterio estaba en lo cierto en proceder así: son raras las usurpaciones desde 1.347 a 1.556-1560. No obstante conocemos una perpetrada en 1.380 por don Juan González de Avellaneda, a quien la Vid había entregado Fuentelcésped “en comendación”, esto es, para que defendiese a los vecinos de los abusos de otros señores., pero, poco después, el convento hubo de acudir, una vez más, a los tribunales para que le fuesen reconocidos sus derechos sobre Fuentelcésped contra D. Juan González de Avellaneda, que era de suponer vecino de Aranda. A pesar de todos estos avatares el Monasterio logró mantener su poder sobre Fuentelcésped hasta bien entrado el siglo XVI.

A partir de finales del S-XIV, es entonces cuando la aldea de Fuentelcésped comenzó a prosperar y sus habitantes aspiraron a comprar su independencia municipal, pero habrían de pasar aún dos siglos antes de que llegasen a tener las condiciones necesarias para conseguir sus legítimas aspiraciones, pero tales noticias las conoceremos a partir del final de reinado de Carlos I, el primer Habsburgo.

Se dice que por estos siglos hubo una aldea dependiente del pueblo, llamada Santiago de Nava, situada en el término del Quiñón y que la cual  en el año de 1548 había desaparecido. La independencia del municipio se obtendría a mediados del siglo XVI, poco después de esa fecha y sería entonces, nunca antes, cuando cambiaría la titularidad de aldea por la dignidad de Villa.

Jesús García y Jiménez
Cronista Oficial de la Villa de Fuentelcésped.


CONTINÚA EN CRONICAS HISTÓRICAS SOBRE LA VILLA DE FUENTELCÉSPED II
(SIGLOS XV-XVIII)

Fuentes:
Texto Alfonso XI extraído de
http://www.mcnbiografias.com/
ALAIN Hurrz DE LEMPS, «Vignobles et vins du Nord-uest de L'Espagne».
ANÓNIMO, «Noticias históricas de la Villa de Fuentelcésped>. Aranda de Duero. Imprenta de Pedro Díaz Bayo. 1911.
Archivo Municipal de Fuentelcésped
Archivo Parroquial de Fuentelcésped.
Archivo particular del autor. DÁVILA JALÓN, VALENTIN; «Espigando en la historias. Artículo publicado en «Diario de Burgos». Reseña Estadística de la Provincia de Burgos.
SANZ ABAD, PEDRO, «Historia de Aranda de Duero». Burgos, 1975.
VELASCO PEREZ, SILVERIO; «Memorias de mi Villa y de mi Parroquia». Madrid, 1925.
ZAPARAÍN YAÑEZ, Mª José; Fuentelcésped, la Villa y su Patrimonio. 1998
SANZ ABAD, PEDRO; <<Noticias históricas y documentales de la villa de Fuentelcésped>>


lunes, 19 de octubre de 2015

La realidad desconocida de un Cronista Oficial


La realidad desconocida de un Cronista Oficial

P
ocos meses llevaba dedicado a este benemérito y loable menester, hasta llegar al XLI Congreso en Jaén, donde pude comprobar en primera persona, los valores que transmiten los afiliados a la Real Asociación Española de Cronistas Oficiales a través de la misma, tanto en el ámbito individual como en conjunto; una muestra que se erige en un compendio de valores humanos, que de un modo totalmente desinteresado, y en absoluto carente de abnegación y entrega, se pone de manifiesto a flor de piel a través de todos y cada uno de sus componentes. Personas de variopinta formación académica con un amplio denominador común: La superación de las metas de la cultura y el conocimiento.
Calle de la Fuente (Fuentelcésped)
Aunque es este poco tiempo que menciono, no llegué a darme cuenta de la ardua labor, tan difícil de evaluar por propios (más aún por extraños), y destacar el patente entusiasmo buceando en la memoria e historia de los pueblos y ciudades, destacando siempre lo genuino, lo auténtico y analizarlo todo en su momento para poder exponer y compartir.

Mi colega Ángel del Río, Cronista Oficial de Madrid, Villa y Corte y Getafe, autodefine a esta, nuestra, ocupación vocacional como: “…el escribano libre de los acontecimientos cotidianos, y en la medida que deja constancia de ellos, están desempeñando la delicada tarea de ser el historiador del fututo, porque  sus crónicas de hoy, serán referente histórico mañana, de ahí la importancia de valor su figura, su trabajo, su dedicación, por lo que animo a las corporaciones locales a que promuevan el nombramiento de más cronistas pare enriquecer en dedicación que tan importante labor histórica y social presta…
      

El cronista siempre aguarda a “pie firme” la llamada o requerimiento de su villa, pueblo o ciudad que un día no muy lejano en el tiempo, nos colmó con la dignidad de distinguirnos con su nombramiento de Cronista Oficial, que aunque muchos no lo sepan es un cargo totalmente honorario, y por supuesto no remunerado absolutamente…y diría más… a veces le resulta oneroso al cronista, tampoco como para perder la hacienda o la hijuela, pero dependiendo de las economías personales los gastos que se ocasionan se acusan de un modo más o menos “sonoro”. Y sobre todo volver a dejar patente eso de que los Cronistas no cobramos nada, ni estamos como tales en ninguna nómina de ningún municipio o localidad, a pesar de resultar tan chocante como anacrónico, dados los tiempos que corren donde “nadie danza a otro ritmo que no marque el dinero”.

Fuentelcésped, nevada en la plaza 10 Enero de 2009
Valorar positivamente y a corto plazo la labor del cronista resulta asaz difícil y complicado, hasta el punto que la mayor parte de los testimonios o crónicas, solo han gozado del reconocimiento, como mínimo, bastantes lustros después de haber sido escritas.

Del mismo modo, difícil resulta llegar al convencimiento que supone para el pueblo o ciudad que representa el cronista, del trabajo puramente dicho que lleva a cabo día a día, momento a momento…en cuanto al valor positivo del mismo.  

En cronista se mueve en unos nobles fines de la información, de rebuscar en lo ya hurgado, siempre a la búsqueda de la verdad, de una información que estuvo semioculta y quiere revelar a los demás, en transmitir datos tanto conocidos como inéditos de su villa, de su municipio; de algún modo contribuir a recuperar historia escondida.

Lo más triste de la realidad que aún no he revelado hasta el momento, es la falta de interés de municipios que por motivos inexplicados carecen de la figura de cronista.

La verdad que no le encuentro explicación, salvo sean los diferentes…De entrada en la Villa de Fuentelcésped, celebrando su presunto milenio de existencia, gracias a la modesta aportación de las crónicas de este servidor, tratando de crear futuro para la Villa, recuperando su pasado y sobre todo con el agradecimiento a la corporación municipal que tanto pone de su parte por requerir una grandeza olvidada.



 Mientras escribo esta crónica sigue lloviendo por la meseta castellana.

En los días de lluvia pueden pasar dos cosas, depende del lugar y ocupación que nos toca: te aburren o te animan.


¡Pensamiento a lo Paulo Coelho!

domingo, 18 de octubre de 2015

El sábado cambia la hora. Ahora vas y lo cascas…

El sábado cambia la hora. Ahora vas y lo cascas…

 
A las tres deberemos atrasar una hora el reloj


Apenas hace unos meses, digamos que en Marzo, que se cumplió el maleficio anunciado cada año: “ A las dos, serán las tres…”y todo eso porque se dice que se gana una hora más de sol, con lo que anochece entre las 20 y las 21 horas en la mayoría de los días, y el amanecer se producirá más tarde. Esta medida que, desde hace algunos años, divide a los expertos y entorpece el ritmo de vida de muchas personas, especialmente los mayores, que no logran habituarse al cambio horario: Las alteraciones transitorias, como la distimia (estado de ánimo deprimido), somnolencia, irritabilidad, nerviosismo y cefaleas pueden aparecer en los primeros días, y en muchos continúa hasta el otoño, concretamente el próximo sábado, cuando volvemos a restaurar la hora GMT+1.

Pero esto no es todo En 1973 la mayoría de los países industrializados adoptaron el cambio de hora para mejorar su situación, que debido a la crisis del petróleo era energéticamente muy complicada. En España durante la guerra civil ya se comenzó a adoptar el cambio de hora, pero de forma caótica, resultando en diferentes horarios en las zonas nacional y republicana. En 1974 finalmente se estableció el cambio de hora en todo el territorio español.

¿Realmente se ahorra energía? ¿Caso afirmativo es prioritario el ahorro frente a la salud de los ciudadanos?

Realmente ni los científicos llegan a ponerse de acuerdo, y más cuando vemos que en la mayoría de las grandes empresas la iluminación se mantiene encendida las 24 h del día, por otra parte el alumbrado público, totalmente inmune al cambio, siempre se encenderá y apagará con independencia de la hora que marque el reloj.

Como el lector comprenderá, en Fuentelcésped… ni fu, ni fa.. casi mejor que nos dejen todo el año la misma hora, así no se equivocan los del Ayuntamiento poniendo en hora el reloj…que casi siempre pasa.

Pero la cosa viene de antiguo; salvo alguna excepción aislada hasta el 15 de Marzo de 1940 en España siempre se mantuvo el horario solar en toda la Península y Baleares, “casi todo el territorio” dentro del uso horario correspondiente. Fue entonces cuando por motivos logísticos a Adolf Hitler le vino en gana de unificar la hora de todos los territorios invadidos, así la mencionada logística le daría menos problemas. Parece ser que al general Franco le pareció una idea excelente y también adoptaron la hora del Reich por eso el territorio español peninsular y Baleares adoptaron el horario GMT +1, con lo que estos territorios pasaron a tener la misma hora que el meridiano de Berlín, que era el que marcaba la hora en todos los territorios controlados por el III Reich, es decir, de los Pirineos hasta Rusia, exceptuando Grecia y Finlandia. Este horario es conocido actualmente como CET (Central European Time).



Los países aliados en la contienda, y también por motivos logísticos en la contienda mundial también adoptaron dicha hora, más al acabar el conflicto todos volvieron a su horario habitual; España NO, bien por olvido, nostalgia o vaya usted a saber.

Seguimos desde entonces desfasados totalmente por una hora que no nos corresponde en absoluto, aunque lo suyo sería la hora solar, nos podríamos conformar con la hora del meridiano de Greenwich a pesar que existen dos husos horarios peninsulares si comparamos entre Creus y Finisterre. ¿No es así?

¿AFECTARÍA AL TURISMO RECEPTIVO? En absoluto, y menos los que buscan el tan promocionado Sol y playa, nuestros visitantes tienen cultura madrugadora comparable a la de las gallinas, y se levantarían al alba para disfrutar del Sol playero y el baño en la piscina que precede a la paella… Y claro está, sus vacaciones en un país noctambulo en cuanto a juerga y diversión se refiere, en lugar de plegar velas ( Que ya no lo hace ni la tercera edad) se apuntarían al carro del jolgorio nocturno, por eso están de vacaciones. Y en nuestro ámbito social nos da lo mismo, pues sea la hora que sea, estando en vacaciones podemos estar al abrigo de la terraza en la Plaza tomando un café hasta tarde.

Así que la teoría de las ventajas del adelanto horario, se va al traste.

En el polo opuesto, nos permitiría tanto el horario solar como el GMT una necesaria conciliación familiar, añadido a un horario de trabajo civilizado y no ser condicionado de modo presencial donde se mira raro a quien sale en su horario fijado, y se mira más por la citada presencia que por su productividad, la cual se deteriora con estos extraños horarios impuestos no precisamente para salvaguardar los derechos y salud de los ciudadanos. Algún día lo sabremos. De momento, y afortunadamente lo que tenemos claro es que el sábado noche dormiremos una hora más…

Aunque la idea no es nueva creo que debemos conocer cuando a principios del siglo XX y durante la primera mitad del mismo, se fraguó tal disparate:

La idea de cambiar la hora dos veces al año para aprovechar mejor las horas de luz surgió en el año 1905, cuando el constructor inglés William Willett se dio cuenta de que la mayoría de los británicos no disfrutaban de la mañana porque estaban durmiendo. Además a Willett, muy aficionado al golf, le fastidiaba acortar su recorrido cuando el crepúsculo se le echaba encima.
Por ello, en 1907, William Willett presentó un informe con su idea de adelantar y atrasar la hora en primavera y en otoño respectivamente. Una solución que no se aplicó hasta 1916 en Alemania y los territorios que ocupaba. Rusia lo empezó a aplicar en 1917 y Estados Unidos en 1918. No obstante, no fue hasta el 15 de abril de 1918, cuando se reguló este cambio internacionalmente y se aprobó la aplicación del 'horario de verano' o Daylight Saving Time (DST) en todo el mundo



Así que por mucho que nos esforcemos por conseguir firmas contra este cambio antinatural, los responsables del mismo, campando por sus respetos, seguirán en sus trece y nosotros en las mismas, presenciando año tras año en los meses del estío como sufren de insolación los serenos o vigilantes nocturnos. Llevamos tres cuartos de siglo con el horario equivocado.







Tres esferas de colores variados como señal de bienvenida al nuevo horario